Se hace camino al andar
Nuestros viajes terminan siempre por convertirse en un recurrente pozo de recuerdos, amores, odios, nostalgias, olvidos e incluso inspiración. Es curioso con qué facilidad relativizamos todo aquello que nos preocupaba cuando miramos atrás. Pero llega siempre un momento en el que nos damos cuenta de que, sin ninguna duda, estábamos viviendo muchas de las experiencias más maravillosas de nuestra vida: el descubrimiento, la inocencia y “la primera vez”